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martes, 4 de agosto de 2009

La pregunta es la respuesta: Forever young

Todo el mundo sabe de las aventuras de Gulliver con los repelentes liliputienses y con los aún más vomitivos gigantes; sin embargo, muy poquitos han leído que Gulliver continuó viajando y encontrando lugares y seres mucho más interesantes. Uno de sus destinos fue Luggnagg, donde descubrió a los struldbrugs...leamos a Swift:

Un día[…]me preguntó una persona de calidad si había visto a alguno de los struldbrugs, que quiere decir inmortales. Dije que no, y le supliqué que me explicase qué significaba tal nombre aplicado a una criatura mortal. Hízome saber que de vez en cuando, aunque muy raramente, acontecía nacer en una familia un niño con una mancha circular roja en la frente, encima de la ceja izquierda, lo que era infalible señal de que no moriría nunca
[…]no pude contenerme, y prorrumpí en expresiones: “[..]felicísimos […]estos excelentes struldbrugs, que, nacidos aparte de la calamidad universal que pesa sobre la naturaleza humana, gozan de entendimientos libres y despejados, no sometidos a la carga y depresión de espíritu causada por el continuo temor de muerte!»

Y aquí viene mi pregunta: ¿Inmortalidad? ¿Juventud eterna? Todos nos hemos planteado cómo sería ser inmortal. Quizás también qué precio estaríamos dispuestos a pagar por la juventud o la vida eternas. El miedo a la muerte ha sido, por ejemplo, el acicate en la investigación sobre la criogenización (ya sabéis, a congelar al personal como palitos de merluza se ha dicho), llegando a existir en EE.UU. todo un pueblo de criogenizados en potencia (para más informaciónhttp://www.victorpinovsky.com/fundacioncriogen01.html). En cuanto a la juventud eterna... todo es cuestión de tener pasta para el bisturí.


Y sin embargo... ¿hay algo de positivo para el individuo en palmarla tarde o temprano? ¿en saber que hay un fin?

domingo, 2 de agosto de 2009


Si pudieras por un momento rasgar mi piel como quien rasga el papel, y abrir en canal mi pecho, podrás introducirte en un interior nada esperado. No encontrarás ni visceras, ni huesos, ni sangre, ni otros fluidos, sino que descubrirás un cuadro desolador.

Es un inconmensuable mar embravecido bajo un cielo oscuro repleto de nubes, densas como el cemento. Completamente coloreado con toda la escala posible de grises, iluminado desde algún lugar indefinido, sin que se percibe en lo alto ningún astro rey creador de vida.

De entre las espumosas olas del mar fúnebre se yergue como nido de cigüeña un alto y fuerte mástil metálico, sobre el cual descansa una pequeña base circular. En su resbaladiza superficie, deambula con el vaivén caprichoso de las olas y a mercer de los vientos que soplan, una esfera de acero.

A cientos de metros sobre el horizonte, esta figura de acero oxidable no puede descender de su torre, pues si sobrepasase los límites del territorio conocido, sufriría una caída imparable hasta las simas más profundas que se pudieran imaginar, yaciendo eternamente en el pacífico, pero muerto lecho marino.

Desde esa posición sufre el constante roce del aire violento que, junto con la erosión de la lluvia ácida, han logrado desgastar en parte la superficie de la bola solitaria. Pero aún se pueden distinguir las capas de pintura que antaño hubiesen dado peculiaridad al apático acero. Se aprecian todavía ciertos matices de la infancia, algo de inocencia, pequeñas pinceladas de ilusión y pigmentos vestigio de una felicidad que se resiste, inútilmente, a ser olvidada. Pero a cada tormenta se acrecenta su destrucción, al recibir, por su naturaleza metálica, los 30.000 ºC y más de 100.000 Amperios de las descargas eléctricas producidas por las nubes cargadas positivamente, como los inventos de Franklin en el mundo exterior.


Esta esfera queda en el centro del cuadro, testigo y protagonista de toda la acción, perdiéndose en el espacio que no tiene fin ni cambio. Y con el paso del tiempo y de las tormentas, poco a poco se reduce a la nada, al más insignificante grano de tierra en el interior del desierto más grande. Pero sí, ahí seguirá siempre, cada vez más pulido y minúsculo, en algún rincón del infinito vacío contenido entre mis costillas, hasta que éstas se doblen sobre sí mismas.

David

sábado, 25 de julio de 2009

El texto sentido: "Cronopios"



Cuando vagas entre las tumbas de Montparnasse, hay un momento en que sientes un soplo cálido sobre tus pies, allí, entre tanto mármol gélido. Se trata de la de Cortázar, que se presenta pequeña, humilde y simpática, semiescondida entre tanta lápida ostentosa, y, entonces, a pesar de los lúgubres pensamientos que te estén rondando la cabeza desde hace un rato al leer tanto nombre extinto, no puedes evitar sonreir.

Cortázar no duerme solo, tiene una estupenda tertulia literaria a su alrededor: Vallejo, Baudelaire, Sartre, Cioran... Todos ellos, descansan bajo espléndidas tumbas que muestran magníficos ramos de flores, u orgullosas rosas rojas de tallo largo artísticamente depositadas. La de Julio no. Cuando te agachas a acariciar con timidez aquella pequeña lápida blanca, bajo la curiosa escultura de una luna que avanza feliz en su camino hacia lo fantástico ignoto, descubres decenas de homenajes, humildes homenajes. Primero reparas en las piedrecitas. Los que como yo entraron allí a curiosear, a buscarlos a ellos, a él, sin preparos, sin parar en la floristería, pero que no quieren de dejar de decirle al que duerme allí "Eh, oye, niño, vine a verte dormir, tú me hiciste feliz, me hiciste diferente con tus líneas. Gracias.", y entonces, simplemente, han cogido una de las miles de piedritas de la gravilla que cubre el cementerio y la han colocado sobre su tumba. Luego están los que sienten que eso no es suficiente, o los que, tal vez, quieren hacer sentir al próximo que venga que no está sólo en su amor por Cortázar, que hay toda una tribu interplanetaria unida por las lágrimas que derramó ante la belleza de los cuentos de un escritor. Esos, pues, han echado a mano del único papel que llevaban encima -los que amamos a Julio somos siempre un caos en lo práctico-, que no es otra cosa que un ticket del metro de París y han garabateado dos palabras para él, para nosotros. La palabra que más se repite es cronopio. Un billete dice "Querido cronopio..." (y esos puntos suspensivos rebosan nostalgia) otro hace un guiño y escribe "Cronopio, cronopio, cronopio".

El cronopio es una invención de Cortázar, pero no lo es. Porque Cortázar sólo pasó al papel a aquellos que lo entendían y lo amaban, o sea los otros como él, que andan errantes por el mundo, y de vez en cuando se encuentran, y son felices cuando sucede, aunque no pueden evitar volver a separarse, pues ése es su sino. De los heterodoxos hablo, claro. Cortázar creó para ellos un mundo donde podían reconocerse en un primer contacto sólo por su lenguaje, el cronopiocronopio, en el que además, distinguían al resto de la población en dos simples grupos: los famas (esos exitosos ortodoxos) y los esperanzas (cronopios potenciales que no tienen el suficiente temperamento para serlo). Pensé que mi primer texto sentido en este blog no podía ser más que un cuento de Historias de cronopios y famas. Si os gusta y queréis leer más, sólo tenéis que entrar en la página http://www4.loscuentos.net/cuentos/other/1/

Ea, no me enrollo más, que hable el maestro :-)
Patricia.



"Conservación de los recuerdos"


Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Excursión a Quilmes", o: "Frank Sinatra".

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones". Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempres de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

viernes, 24 de julio de 2009

La pregunta es la respuesta.

Bueno, bueno... ya que Robles empezó con poniendo su recomendación, yo iniciaré el debate... a Patricia le tocará este fin de semana escribir algo de las otras dos secciones, lo que ella prefiera.

Recordad, tenéis que editar este post cada vez que déis vuestra opinión del tema... pues bien, olvidadlo. He pensado que es mejor hacerlo por comentarios, y posteriormente, el iniciador del debate (en este caso, moi), modificará la entrada con todas las aportaciones. ¿Os parece bien así? Pienso que es más fácil.

Allá vamos.


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Así es, esto es genuina mierda de artista, más especificamente, de Piero Manzoni.


El arte se puede dar en muchas y diferentes facetas: tantas como el hombre pueda albergar en su pensamiento. Pues bien, mi duda es... ¿de veras cosas como los excrementos enlatados de un señor se pueden considerar arte?
¿Dónde está el límite que se para lo artístico de lo no-artístico?
¿En qué consiste el arte?
¿Qué es una obra de arte?
¿Depende el arte del receptor, es relativo?
Y más importante aún.... ¿tiene el arte alguna función, es útil?

El debate está abierto.

David

miércoles, 22 de julio de 2009

De música va la cosa

Ya que veo que de música va la cosa y quiero creer que es mi turno, pues allá va mi recomendación para la semana.
Se trata de un grupo de pop raro (no se como definirlo) que conoci por casualidad, si es que a los videos destacados del youtube se les puede aplicar esa cualidad. A primera vista pueden asustar pero leyendo su descripción en wikipedia te das cuenta que tienen su fondo como todo. Entre las multiples canciones que me gustan: el vertedero de Sao Paulo, mentalismo, paliza, un millon de amigos y todos los cambios pues elegí el de idea por ser el primero que escuche, sin olvidar su directo en la masía. Perdon su nombre Astrud. Que lo disfrutéis.


Para mayor disfrute y entendiniento ver también las recomendadas.
Siento estas vacaciones que me he tomado pero no han sido fruto de mi voluntad. Os quiero ;p

Pd: David si los conocías pues mejor para ti.

Robles "el desaparecido"

Mi triste e inefable sensación.

ba a escribir una parrafada enorme, con cien mil metáforas, quinientas frases hechas, treinta símbolos y alguna que otra paradoja, todo ello tratando de explicar lo que siento.

Pero siento que Vetusta Morla lo ha conseguido antes que yo. Ya en otra ocasión intentaré plasmar aquello que no veo.





Solos, cerrados por dentro
y fuera están los otros.

Vasijas de cables,
escudos de antenas,
perdidos en la nieve,
iglús sin primavera.

Protégeme del tiempo,
protégeme del riesgo,
iglús sin primavera,
iglús sin primavera.

Tu fe nuclear
salvó tantas vidas,
elige a quien atacas
ciudadano del mundo,
escucha a dios en el metro,
cuidad vuestros alimentos,
vigila las puertas
de tu cerebro de acero.

Protégeme del cuerpo,
Protégeme del tiempo,
iglús sin primavera,
iglús sin primavera.

Protégeme del mundo,
Protégeme del riesgo,
iglús sin primavera,
iglús sin primavera.

Y esperamos conectados
la explosión definitiva,
la que apague las pantallas,
la que apague nuestras vidas.


La versión del disco es también altamente recomendable, se aprecia con total perfección la maravillosa voz del cantante. Espero que le guste a Patricia, ya que a Robles sí sé que le gusta. Pero lo que más espero es que lleguéis a captarle algún significado. Y si es así... decidme qué es.

David

lunes, 20 de julio de 2009

Siniestro total

Les encantaba cantarla a grito pelao a una panda de colgaos a los que a mí me enternecía llamar "mis amigos". Han pasado ya unos siglos. Va por ellos.



P.D. No me negaréis que las legendarias calzonas ochenteras eran irresistibles, ¿eh?


Patricia.